17 de junio de 2013

CON CRISTO ESTOY JUNTAMENTE CRUCIFICADO





Gálatas 2:20
Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí

Este ha sido un versículo que no deja de dar vueltas en mi mente. Lo mencioné muchas veces en el último ramo que dimos en Escuela de Pastores. Creo que es la clave para que el Señor empiece a usarnos. Pero nosotros seguimos “vivitos”… o como dice el dicho: “Vivitos y coleando”… Muchos decimos “yo vivo para Cristo” y eso suena muy bonito, pero la verdad es que tenemos que llegar a decir “ya no vivo yo”… Entonces, lo que ahora vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo de Dios…

Jesús dice en Juan:

Juan 12:24
De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. 

La ilustración que está dando Jesús es que la semilla tiene que caer a la tierra y morir…

Pero nosotros nos rehusamos a morir… Tenemos derechos y los exigimos… Vivimos en una sociedad de “los derechos”… Todo el mundo exige SUS derechos.

·         Derecho a la vida (los que estamos en contra del aborto),
·         Derecho a elegir (los que están a favor del aborto),
·         Derechos de los consumidores,
·         Derechos del niño,
·         Derecho a ser escuchado,
·         Derecho a votar,
·         etc…
·         etc…

En Filipenses Pablo nos está diciendo que en nosotros tiene que haber la misma renuncia de derechos que hubo en Cristo:

Filipenses 2:5-8
2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 
2:6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 
2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 
2:8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 


Aquí encontramos los pasos que siguió Jesús para someterse a la voluntad del Padre:

1.      Abandonó su igualdad con el Padre.
Renunció a su derecho natural de ser Dios… ni siquiera se aferró a eso dejándolo todo.

2.      Tomó la forma y limitaciones humanas.
Jesús vino como siervo, humillándose a sí mismo, y fue obediente hasta la muerte de cruz.


Ahora,
¿A qué derechos debemos renunciar nosotros, que son una barrera para llegar a Dios?
¿A qué derechos deberíamos renunciar para comenzar a morir?

Uno que ha muerto en Cristo evidencia el fruto… Si el grano de trigo cae y muere lleva mucho fruto… Jesús usó de esta ilustración para referirse a sí mismo como el grano de trigo, que muriendo proveería el camino de salvación por el que muchos podrían caminar para ser salvos.

Y lo mismo se aplica a nosotros… Tenemos que ser como el grano de trigo… Caer en tierra y morir…
·         Morir a nuestras [propias] expectativas,
·         Morir a mantener nuestra reputación,
·         Morir a los derechos de propiedades [terrenales],
·         Morir a mi derecho de salud,
·         Morir a nuestros lazos familiares, etc…

Dios nos puede pedir una de estas cosas a la que debemos morir… o cada una de estas… [aunque no necesariamente], o a ninguna… Solo Él lo maneja en su soberanía. Pero tenemos que estar dispuestos a renunciar a todas.

Solo después de morir comenzaremos a dar fruto.
Podemos verlo en 2 direcciones…

·         Si morimos, resucitamos con él y nuestro árbol se adorna con vidas cambiadas a nuestro alrededor
·         Si morimos, nuestra vida evidencia cambios en nuestro carácter.

Gálatas 5:22-23
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 

Hagamos una radiografía de nosotros mismos analizando este pasaje:

Una radiografía mira hacia adentro, no lo exterior… Así que analicemos qué cosas tenemos en nuestra vida que aún nos impiden morir y ser fructíferos.

La primera cualidad es el amor… Si buscamos en el diccionario los antónimos de amor encontramos:
·         Antipatía,
·         Desamor,
·         Desprecio,
·         Frialdad,
·         Indiferencia,
·         Odio,
·         Rencor,
·         Etc.

Piensa en cada una, y aplícala a tu vida. ¿Tienes antipatía, o frialdad, o indiferencia? Cómo puedes saber si tienes alguna de estas?... Mira a tu alrededor, conoces a alguien que no conozca a Cristo? Un vecino, familiar, o alguien en tu casa, y tú sabes que si su vida acaba hoy su destino no es con Cristo… O esta situación “te da la misma”, eso es frialdad o indiferencia… Yo asumo que como cristianos crecido ninguno va a sentir Odio hacia otra persona, pero puede haber indiferencia, rencor, falta de perdón… y con cualquiera de estas cualidades negativas invalidamos la cualidad del amor que es parte del fruto del espíritu.

Antónimos de gozo:
·         Dolor… Te hirieron?... eso causa dolor, si estás muerto no duele
·         pena,
·         pesar,
·         tristeza,
·         amargura,
·         disgusto

Ahora, el gozo no depende de las circunstancias…

Nehemías 8:10
El gozo del Señor es mi fortaleza (Nehemías 8:10)

NADA nos puede quitar el gozo!!! Y cuando digo nada, ¡es nada!


Antónimos de paz:
·         Agonía,
·         Alboroto,
·         Ansiedad,
·         Confusión,
·         Desorden,
·         Discusión,
·         Disputa,
·         Dolor,
·         Hostilidad,
·         Insurrección

Cristo nos da una paz que sobrepasa todo entendimiento. Sin embargo las parejas discuten y llevan las discusiones al alza de los decibeles y se enteran los vecinos… En circunstancias así ¿Mantuviste la paz?

Siempre lo digo: para discutir se necesitan DOS… y si la otra persona quiere comenzar una discusión TÚ debes mantener la paz… Si respondemos con hostilidad no mantuvimos la paz… Dice el proverbista que la respuesta blanda aplaca la ira (proverbios 15).

Recordaba que en estos días de invierno, cuando llueve mucho, pudiera pasar un automovilista por encima de una poza de agua y nos “empape” en momentos como esos ¿Mantenemos la paz?... y así tantas otras situaciones.

Ansiedad es otro de los antónimos… Frente a muchas y diversas situaciones que vivimos DEBEMOS mantener la paz. Vivimos con la enfermedad del siglo 21, pensando en qué nos sucederá si perdemos el trabajo… Qué nos pasará si el médico dice que tenemos cáncer… Qué sucederá si los remedios que debemos comprar se llevan la mayor parte de nuestro presupuesto… Qué sucederá si “esto”… qué sucederá si “lo otro”, etc.

Antónimos de paciencia:
·         Desasosiego,
·         Intranquilidad

Vuelvo a decir: Por nada estemos ansiosos…

Antónimos de benignidad:
·         Malignidad,
·         Maldad

Antónimos de Bondad:
Maldad, 
Perversidad

¿Qué hay en nuestro corazón?... En un punto anterior vimos que frente a alguna discusión debíamos mantener la paz… Pero cuando no mantenemos la paz y respondemos a la provocación, ¿Qué es lo que sale por nuestra boca?... ¿Palabras de bendición?... Y más encima felicitamos actitudes como éstas. Avalándolo con una frase que he escuchado mucho: “Hay que ser manso, pero no menso”.

De la abundancia del corazón habla la boca… alguien dijo: De la abundancia del corazón habla tu muro (Porque a veces se usan las redes sociales para desparramar mugre).

Antónimos de Fe:
·         Incredulidad,
·         Duda,
·         Inseguridad

Espíritus malignos que nos roban la bendición!
Aquí no nos está diciendo que tipo o grado de fe tenemos que tener para desarrollar el fruto del Espíritu… Simplemente dice fe… Ahora, cuando llegamos a Cristo, es porque algo de fe tenemos. El escrito de Hebreos dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay. Es decir YA tenemos algo de fe. El apóstol Pablo le dice a los romanos que Dios ya nos dio una medida de fe: “conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3). Pero creo que aquí habla de una fe más madura, porque si estamos muertos en Cristo evidenciamos el fruto del espíritu, y si estamos muertos en Cristo deberíamos tener fe para mover “montañas” (Obvio no se refiere a la geografía, si así fuese tendríamos un montón de continentes).

Antónimos de Mansedumbre:
·         Ira

Dice el apóstol Pablo: Airaos, pero no pequéis.
Moisés fue el hombre más manso sobre la tierra [después de Jesús]. Sin embargo un arrebato de ira le costó la tierra prometida.

Quien ha alcanzado la mansedumbre…
  • Ha entendido qué es la sujeción y se somete a sus lideres
  • Ha sido quebrantado por el Señor, como Moisés y Jesús
  • Ha abandonado sus “derechos”
  • Ha disciplinado su corazón y se deja enseñar
  • Ha entendido que por sobre todas las cosas debe obedecer la Palabra de Dios, aunque cueste
  • Ha aceptado la disciplina del Señor
  • Ha aprendido a tratar a los demás con respeto y consideración
  • Ha acuñado una frase especial: “Señor que no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

¿Has alcanzado mansedumbre?

Antónimos de Templanza:
·         Desenfreno,
·         Lujuria

El diccionario define desenfreno como “Comportamiento impulsivo, sin moderación, orden ni sentido de la medida”. Un cristiano no puede tener un comportamiento impulsivo y sin moderación… Porque si NO HAY MODERACIÓN en el camino van quedando heridos. Pudiera usarse mayormente frente a la tentación sexual (por eso también un antónimo es lujuria), pero abarca mucho más que eso.

Frente a una discusión, Calla
Frente a una provocación, Calla
Cuando sepas que tienes la razón, y tienes argumentos para defenderte, Calla. Recuerda que el Señor dijo: Mía es la venganza… Y Él defiende a sus hijos. Pero si en el momento pareciera que no nos defiende, NO LO HAGAMOS NOSOTROS!...

El apóstol Pedro no fue librado de caer en la cárcel por la predicación de la Palabra. Fue librado una vez que estaba preso, por un ángel.

El apóstol Pablo con Silas en FIlipos, no fueron librados de los azotes y caer a la cárcel y estar allí engrillados. Pero fueron librados más tarde para testimonio y conversión del carcelero.

¿Tendremos la templanza para callar cuando seamos provocados?
¿Tendremos la templanza para callar cuando sepamos que tenemos la razón?... Mucho más cuando no tengamos la razón!
¿Tendremos la templanza para callar para no faltar el respeto a la autoridad y caer en condenación?

Hasta aquí la radiografía… Esto nos muestra por dentro… Y deja en evidencia quiénes somos!... Pero no es un mensaje condenatorio… Ni para ser “perfectos”, pero es cierto también que vamos en camino de alcanzar la estatura del varón perfecto [Jesús].

Esta pequeña radiografía de nuestro corazón nos muestra a qué cosas tenemos que morir si queremos ser usados en lo sobrenatural.

Y termino con esto:

Gálatas 5:24-25
5:24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 

Partimos con el versículo: Con Cristo estoy juntamente crucificado… y ahora el apóstol nos dice: Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos… Es decir, si he muerto con Cristo, he crucificado también la carne con sus pasiones y deseos…

Pero la conclusión que da Pablo a esta cátedra me desarma:

Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 

No hay “puntos” medios. Si vivimos por el Espíritu, entonces, no queda otra, TENEMOS que andar por el Espíritu.

Así que vaciémonos de TODO lo que pudiera haber mostrado esta radiografía que nos hace el Espíritu Santo… Esto es morir… morir al “yo”… morir a mis deseos, morir a mis derechos… y cuando el vaso esté vacío, Dejémonos llenar por el Espíritu Santo… Es más anhelemos ser llenos… Como dijo el apóstol Pablo: … antes bien sed llenos del Espíritu!


2 comentarios:

JRR dijo...

exelente mensaje, sin duda a la luz de la Palabra nos falta mucho para morir al yo. Creemos estar crucificados juntamente con Cristo, pero a la primera provocación aparece el fruto de la carne.
Necesitamos crecer.

Ruth Valdebenito dijo...

demasiado bueno el mensaje... hace darnos cuenta de que necesitamos morir cada dia, porque estamos vivitos y coleando... bendiciones mi querido pastor...